Tecnologia Financiera

Juan Pablo Córdoba, presidente de la BVC, dice que el mercado de capitales tiene opciones para ello.

‘Aspiro a que las empresas diseñen mejor su financiación’

Desarrollo Financiero en Colombia

Pese al duro golpe que han recibido los mercados ante la crisis económica mundial desatada por la pandemia del covid-19 –las acciones en Colombia se han desvalorizado 36,6 por ciento–, la Bolsa de Valores de Colombia (BVC) continúa en su propósito de seguir siendo ese mecanismo a través del cual empresas y personas puedan conseguir recursos para sus proyectos.

De hecho, en lo más agudo de esta emergencia, el mercado de capitales no solo se ha mantenido abierto, sino que les ha permitido a una docena de compañías obtener más de 3,3 billones de pesos en condiciones favorables, lo cual de entrada es algo muy positivo, le dijo a EL TIEMPO Juan Pablo Córdoba, presidente de la BVC.

Él es un convencido de que de esta coyuntura vamos a salir, pero mientras tanto hay que sacar adelante la economía, y allí el mercado de capitales es un aliado fundamental.

¿Qué le deja al mercado esta crisis que no estaba en las cuentas de nadie?
Sé que la gente quiere escuchar cosas malas, pero hay tres mensajes positivos en medio de todo esto. Lo primero, que logramos mantener los mercados abiertos, porque al final una empresa o persona lo que necesita es tener acceso a liquidez cuando la requiera, que ante una crisis tenga los recursos para afrontarla, que puedan vender sus activos, ese es el rol principal de los mercados, y en ese sentido estos han funcionado bien, independiente de que a uno no le gusten los precios.

¿Cuáles son esos otros mensajes positivos?

Esta crisis puso en evidencia que las empresas colombianas no han manejado de forma adecuada el riesgo de liquidez, pues una gran mayoría se financian con los bancos a muy corto plazo y cuando llega una crisis como la actual se dan cuenta que deben toda la plata a tres meses. Han sido renuentes a usar mecanismos alternativos de financiación como el mercado de capitales y llevamos años diciéndoles que emitan bonos, que mejoren la estructura de su pasivo, que piensen en el largo plazo y estabilicen su flujo de caja. Creo que la ganancia es que Colombia tiene los instrumentos en el mercado de capitales para que las empresas cambien su estrategia de financiación.

¿Hay suficiente liquidez para ello?

El mercado de capitales tiene mayor capacidad de acompañar a las empresas, en otorgar financiación en las condiciones específicas que se requieren en esta coyuntura, recursos que les permitan pasar un bache de dos años mientras se recuperan, eso hace mucho más sentido que pedirle regalos al gobierno o que el banco les resuelva el problema.

Al final del día muchas empresas van a necesitar no solo deuda sino capital y esperamos que esto sea una oportunidad para que Colombia encuentre la forma de que las empresas se capitalicen a través del mercado de valores, ese es el tercer mensaje positivo.

¿Hay condiciones para salir a emitir bonos?

El Banco de la República ha venido reduciendo sus tasas, pero creo que hay espacio para que lo haga un poco más, hay gran consenso en el mercado para que se disminuya el costo del dinero para ayudarles a las empresas y que la gente se anime a tomar riesgos para poner a andar la economía otra vez.

Ahora, creo que las empresas se deberían animar a emitir a 10, 15 y 20 años, no papeles comerciales y bonos básicos, también bonos estructurados, que permiten hacer muchas combinaciones, como no pagar intereses ni capital en cinco años, uno con cupones de intereses bajitos al inicio y altos al final, bonos con opciones de recompra o convertibles en acciones, emisión de acciones, bonos subordinados, hay muchas herramientas que en situaciones como estas son idóneas.

Hacia dónde debe converger el mercado de cara a una nueva crisis como esta…

Hoy tenemos una tremenda incertidumbre de cómo y cuándo se resolverá esta situación, pero debemos ser sensatos en decir que esto se resolverá. Soy optimista, el problema es que en la economía uno o dos años de una situación de estas es muy grave, porque la pérdida de bienestar en el valor agregado es enorme, empleos, ingresos de los hogares, patrimonios perdidos. Saldremos de esta, pero más pobres. Aspiro que después de esto las empresas sean mucho más prudentes y diseñen mejor sus estrategias de financiación para no tener tanto riesgo de corto plazo.

Otro aprendizaje es que las empresas y negocios que pudimos seguir prestando servicios de manera remota y digital tuvimos una ventaja competitiva frente a otras que lo hacían de manera directa y ahí habrá un giro importante sobre cómo mejorar la oferta de servicios hacia una más digital, de autogestión por parte de los clientes, de tener los sistemas al día.

¿Qué planes vienen para la bolsa de valores?

Tenemos la obsesión de volver digital los productos del mercado de capitales y que este sea ciento por ciento digital, porque es el mejor canal para llegarles a las personas. No ha sido fácil, hemos hecho bastantes esfuerzos pero siempre hay barreras, como los costos, porque atender clientes pequeños con modelos tradicionales es muy costoso. Se cambió la regulación para aliviar esto, pero no hemos llegado al nivel que queremos.

¿Hay otros obstáculos?​

El del acceso. No es fácil hacerlo a través de canales tradicionales y no se puede comprar directo en el mercado como persona natural. Ahí sigue habiendo un reto grande y lo que vemos es que el canal digital resuelve estos dos temas para los inversionistas en la medida que se escala de manera costo eficiencia, esa es la obsesión y la tecnología es el camino.

Somos muy optimistas, el año pasado se empezó a conformar un ecosistema digital para este mercado, falta que más intermediarios se monten en el cuento, que los bancos y agentes ofrezcan a través de sus plataformas más productos, incluidos los del mercado de capitales.

¿Cómo encaja esto en el plan de integración de las bolsas?

Nuestros mercados aún son pequeños a pesar de los avances de los últimos años, pero hay un nuevo reto de costos y eficiencias. Entonces, si hay poca escala significa que hay que amortizar esas inversiones en pocas transacciones, es como cuando se hace una autopista de tres carriles y el tráfico es 1.000 vehículos al día, es difícil recuperar la inversión.

Nosotros avanzamos en temas de eficiencia con la integración de la bolsa y Deceval, lo que nos permitió reducir entre 20 y 70 por ciento las tarifas de varios de nuestros servicios, en particular, los de negociación, compensación y liquidación. Si hablamos de integración de infraestructuras del mercado colombiano, pues a los inversionistas del país les damos más y mejores productos a buenos costos, pero si logramos hacer una integración con Perú y Chile, podremos hacerlo para los inversionistas de los tres países generando una mejora de valor a los clientes locales que tendrán un portafolio de productos mucho más amplio.

Nuestros mercados aún son pequeños a pesar de los avances de los últimos años, pero hay un nuevo reto de costos y eficiencias

¿El covid-19 frenó la idea de fusión de las bolsas anunciada este año?​

La integración de las bolsas marcha a su ritmo, porque con esta coyuntura es complicado ir a donde los reguladores a pedirles una normativa para integrarlas plazas. La idea sigue porque es de largo plazo, nosotros llevamos mucho tiempo empujando esa iniciativa y seguiremos en eso.

¿Qué salidas hay de cara a esa integración bursátil?​

Es un proceso que apenas comienza, pero a su vez, es una declaración de intención de que las tres bolsas tenemos una visión parecida, que tenemos retos individuales como mercado y que si queremos seguir creciendo y se relevantes tenemos que superar esas barreras, pero con la convicción de que se logra unidos y no cada uno por su lado.

Vamos a explorar caminos más profundos de lo que se había hablado en el pasado para que esto sea una realidad. La idea es mirar diferentes opciones, incluso, una integración corporativa de las empresas que administramos los mercados, si esa es la respuesta a las necesidades de los clientes.

Y, ¿en qué queda el Mila?

Con el Mila teníamos el sueño de que los inversionistas de los tres países pudieran comprar activos de esos mismos mercados. Eso en teoría está disponible, pero no ha sido fácil porque el mecanismo tradicional no es costo/eficiente, no todos los intermediarios ofrecen todos los productos y las redes de distribución no están alineadas. Para un intermediario de acá el mercado colombiano es nativo y toda su red distribuye los productos colombianos, el reto es cómo hacer para que a ese agente se le vuelva nativo distribuir productos chilenos y peruanos y a futuro muchos más.

¿Qué otras opciones de integración se barajan?​

Es un tema que aún está en exploración. Se crearon tres comisiones para que los miembros de las juntas directivas de las bolsas acompañen a las administraciones en la búsqueda de diferentes caminos y esperamos que luego de ese proceso tengamos un panorama más claro paras compartir con los accionistas y el mercado.

¿Cuáles son las tareas y metas de esas comisiones?

Las comisiones no se han reunido aún la primera vez. Cualquier cosa que se diga es tentativa porque se reunirán por primera vez en marzo. Pero nos hemos propuesto un cronograma no muy extenso para mirar a detalle las diferentes opciones que esa comisión le pudiera recomendar a las juntas directivas y los pasos para adoptarla. Es clave el acompañamiento de las autoridades en una integración de esta naturaleza, por eso esas comisiones tendrán que reunirse a mayor detalle y profundad con éstas para saber si acompañan y hasta qué punto.

En una eventual fusión ¿cómo se medirá el peso de cada bolsa?

​En oferta de servicios para los mercados las tres bolsas estamos en igualdad de condiciones; en tecnología para administración del mercado de acciones, renta fija y divisas se tiene estándares similares. Pienso que somos muy parecidos, incluso, en la regulación de acciones. Diría que el nivel de sofisticación de los tres mercados es igual, lo cual es algo positivo.

Pero hay diferencias. Nosotros en los últimos años hemos hecho inversiones en otro tipo de negocios que nos ha permitido tener una solvencia financiera mejor que la que teníamos hace cinco años y que nos permite seguir invirtiendo en productos como el que estamos hablando en esta estrategia digital, a diferencia de nuestros pares que no los tienen.

Pero Chile y Perú también tienen sus fortalezas…

Por supuesto, Chile tiene un servicio de tecnología muy valioso para los intermediarios que los demás no tenemos y Perú cuenta con una plataforma para el descuento de facturas electrónicas. Entonces hay una complementaridad en esos servicios adicionales que trascienden al corazón mismo del negocio de las bolsas, lo cual es bueno porque podemos acelerar el proceso de integración.

Nosotros queremos entrar en facturas y Perú ya tiene la experiencia, ahí puede haber una sinergia interesante. Uno de los retos que tiene Colombia es que los intermediarios no tienen un proveedor de tecnología que los lleve al siguiente nivel y Chile ya lo tiene, eso es lo que vamos a analizar para saber cuál puede ser el mejor camino para aprovecharlo. Creo que es un ejercicio muy interesante, por lo que un paso futuro es buscar una integración a nivel regional.

¿Importa el tamaño de los mercados?

Es algo que se debe evaluar y será otra tarea de la comisión. Pero a nivel mundial eso también está resuelto. Lo primero es valorarlos de manera individual, mirar que posibilidades de desarrollo tienen y eso dará relaciones de intercambio y mecanismos de compensación entre accionistas para lograr los equilibrios que se quieran. Depende mucho de qué se quiere lograr, lo importante es un acuerdo sobre el objetivo final y después es más mecánico cómo llegamos a ese objetivo final (la integración).

Y, ¿cómo empresas son muy diferentes?

Nosotros en los últimos años hemos hecho inversiones grandes en compañías fuera de la misma bolsa y eso nos diferencia un poco de Chile y de Perú, pero el otro punto es el tamaño de los mercados y su potencial, pues ahí Chile nos lleva una ventaja, pero somos un poco mayores que Perú, todo será parte de la discusión. Si se han fusionado compañías de 60.000 millones de dólares y más en el mundo, pues el tema ya está inventado, lo importante es tener claro qué se quiere lograr, lo demás son números.

¿Cuánto puede tardar el plan de integración?

En el primer encuentro se definirá el ritmo al que se quiere ir, qué se quiere lograr y en qué horizonte de tiempo. No son procesos sencillos, la integración de la BVC y Deceval tardó dos años una vez tomada la decisión corporativa y otro año en la integración misma. Acá hay tres países con tres reguladores, pero también es cierto que esto se hace todos los días en los mercados. Si nos ponemos de acuerdo en el objetivo, todo lo demás es carpintería.

FUENTE: CARLOS ARTURO GARCÍA M. https://www.eltiempo.com/economia/sectores/opciones-en-el-que-mercado-de-capitales-para-que-empresas-se-financien-mejor-496410

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